Install this theme
MENO FORTAS THEATRE

MENO FORTAS THEATRE
Fausto

Lituania
Teatro Principal

El detalle excesivo que un texto podría exigir del lector se ve recompensado por el universo que este recrea en su mente, los pasajes, los ambientes, las situaciones siempre corresponden y empatan con las vivencias y experiencias de quien lee, haya estado o no en situación semejante. Sirva esta idea para transitar de dicho detalle a la abstracción máxima, la reconstrucción con muy pocos elementos, pero conservando todos los necesarios para la formación de metáforas visuales, sonoras y la reducción del texto. 3 horas de duración de una obra fundamental en todo repertorio de cualquier cuerpo artístico, sin embargo, es en el cómo donde se explica el porqué.

    Materiales elementales, bronce, papel, madera, telas y una iluminación muy precisa, que visten las actuaciones, son las características técnicas que de inicio propone el montaje. Muy notorias por su simplicidad y su extraordinaria manufactura minimalista, que sirve para esa deseada reconstrucción de la historia. Los mismos elementos en distinta posición nos sirven para subir a los cielos y bajar al mismo infierno. Todo para desarrollar el gran drama de Goethe y su Fausto, que una vez llegada la hora, hace un pacto con el diablo para poder hacer todo aquello que no ha hecho en su vida, que lamentablemente va llegando a su fin.

    Pocos elementos y pocos actores, superdotados actores, no hace falta nada más para poblar de emociones estas escenas, ya por nosotros conocidas, clasificadas, y esperadas cronológicamente por todos nosotros, la sorpresa radica en la manera de solucionarlas. Otra sorpresa: el acompañamiento durante largos periodos de distintas versiones del Adagio para cuerdas de Samuel Barber. Sólo lamentable el supertitulaje, aunque no habituados, acaba uno por dejarlo de lado y entregarse a la belleza de lo visual.

    Limpieza estratégica, simplicidad monumental, actuaciones precisas, por ello el Meno Fortas Theatre se ha vuelto el icono teatral que es hoy día desde su fundación en 1998.

TEXTO: Agustín Peña
FOTOS: Christa Cowrie

TEATRO EN EL BLANCO

TEATRO EN EL BLANCO
Neva

Chile
Teatro Cervantes


Hay 2 cosas muy complicadas que son el mayor logro de este montaje: hacer reír inteligentemente mediante el drama; adecuar un contexto muy específico para mostrar otro igual de específico a partir de un hecho en común, la guerra.

    Teatro en Blanco es una exploración del lenguaje actoral en todos los sentidos, hay sólo 3 personajes, que mantienen un alto grado de tensión dramática durante cada minuto del montaje, sólo 2 segundos para voltear al público y meterlo a la historia para sacro de golpe con la risa. Por unos momentos, la actuación fue tan buena n su propia exageración que estábamos frente a una recuperación de la técnica de Chejov, figura central del montaje y, cómo es lógico, no está en escena, su personificación es cíclica, según la perspectiva de los 3 personajes de la obra.

    Una plataforma de 2 x 2, un sólo spot de iluminación que viene en contrapicada, simulando una chimenea, una silla y una botella son suficientes para reconstruir la Rusia de principios del Siglo XX, tras la muerte de Chejov, su viuda, Olga Knipper, se encuentra frente al Río Neva con sus compañeros Masha y Aleko para ensayar el montaje de El Jardín de los Cerezos, obra cúspide de su extinto esposo.

    Exageración en la interpretación, economía de los elementos, texto denso y tremendamente dramático, formato pequeño, tensión del teatro de Chejov, confusión entre los momentos narrativos que se encuentran dentro de otros momentos narrativos, actuaciones extraordinarias, un montaje muy maduro y sin pretensiones y empatía con el público, son una mínima sumatoria de los elementos de esta puesta en escena, de la que hay que aprender y apostar, al depositar todo el trabajo en el actor; y si uno es estricto, en una sola actriz: Trinidad González. Aunque el de los tres es excelente.

    Obra necesaria que, como dijimos arriba, habla también del contexto de las guerras que azotarían el mundo en el XX, y que se extienden hasta el XXI, que tanto han marcado regiones mediterráneas, y sureñas. Para el contexto chileno, de donde es la obra, o el mexicano, nos hace sentido un señalamiento de la situación armamentista que atravesamos, o nos atraviesa.

TEXTO: Agustín Peña
FOTO: Cortesía FIC / Teatro en el Blanco

TRANSE EXPRESS

TRANSE ESPRESS
Maudits Sonnants

Francia
Pastitos

El aire siempre ha sido un soporte dominado por el arte: equilibrio, maestría, gracia, peligro, sonidos, interacción… comunión. Sin empatía el trabajo no se completa, lo que inicialmente parece una función más dedicada a los niños es, sin equívoco, una fórmula de aniquilación del amargado más reacio. Inmediatamente el infante resurge y se afirma, se aferra a los primeros balbuceos, los primeros ritmos,  con alturas de vértigo, monumentales.

    Campanitas escucha nuestra memoria, y recuerda momentos, circunstancias, melodías; pero una gigante estructura prismática es lo que se ve, y de lo que consta este espectáculo. Una estructura basada en las imágenes de Calder, de imaginación caleidoscópica, que propone mezclar esa monumentalidad con la imaginación de pequeños momentos compuestos de pequeños sonidos que recuerdan justo eso: la pequeñez, en todos los sentidos. El trabajo es minucioso y preciso, cualquier falla puede ser letal; una campana central rodeada de otras campanillas del tamaño de un escenario independiente donde se congregaba, a la romana, a los asistentes más cercanos, entretenerlos y brindarles una función pequeña y particular, que se conjugaba con la función grande y espectacular. Al final, una y otras se mezclan para el show completo, un despliegue musical de al menos 50 metros de altura, con una hora de duración. Esta campana gigante, más parecida a un capullo, se abre y cierra para formar una especie de flor o estrella que acerca y aleja a los músicos entre sí, que revela unas acróbatas que desafían el peligro con ejecuciones circenses complejas, estéticas y que hacen pensar en el vértigo o dolor con el roce de las cuerdas a semejantes alturas.

    Una función de verdad maravillosa, que pone a pensar en los límites del cuerpo, de la música, del circo, el clown y los espectáculos abiertos, cada vez más espectaculares y peligrosos.

TEXTO: Agustín Peña
FOTO: Cortesía FIC /  Cristina Reyes

KIBBUTZ CONTEMPORARY DANCE COMPANY

KIBBUTZ CONTEMPORARY DANCE COMPANY
Infrared

Israel
Auditorio del Estado

Un programa basado en la iconografía y ciertos aspectos del Sgt. Pepper’s de los Beatles, no en la música. Mezclado con sus reflexiones sobre el poema In The Black Garden de autoría del director de la KCDC, Rami Be’er; poema que habla sobre la desaparición del color en un mundo lleno de guerras. Las coreografías que se despliegan corresponden más a un concierto de Jackson, mezclado con un poco de fantasía, erotismo y personajes recurrentes, no un Moonwalker, pero sí una Catwalker, que podríamos identificar con el personaje de Yoko Ono.

    Podrán leer la mezcla de referentes, todos populares, para una coreografía que se anuncia como innovadora, cautivante y espectacular; lo es, además de tener todos los elementos de la danza contemporánea y sus diversas líneas. Lo fresco es la juventud de los ejecutantes; lo innovador es el diseño sonoro, específico y críptico, nada alusivo a la música o ritmos beatlemanos; lo cautivante son la multiplicidad de cuadros que suceden simultáneamente; y lo espectacular es la cantidad de bailarines en cada cuadro.

    Para el neófito es una excelente vía de acceso a la danza, el colorido, los desplazamientos, los cuerpos y el carisma de los bailarines es admirable, se percibe la preparación en diversas ramas de la danza. El recurso lumínico sobre el color es también notable, resulta agradable la utilización de los diversos cuadrantes, planos y profundidades del escenario. Salvo para quienes están al frente, que se pierden el gran trabajo que hay en  el piso, el recurso de utilizar este gran reflector y superficie es acertado, ya que depende mucho el resultado de la perspectiva de la que uno observe, así ve bailarines desplazándose en línea recta o diagonal según sea el caso. Y se descubren planos de color distintos conforme progresa la pieza. Esto la vuelve, tal como el texto original, poético.

    Los bailarines son virtuosos más no brillantes, no hay protagonismo, ni personajes que alumbren demasiado con su carisma, a pesar de las características físicas, raciales, de género, distintas alturas, se logra cierta homogeneidad en el cuerpo de baile. Sólo un par son identificados no por la personalidad sino por el personaje que ostentan. Una función para ver, para recordar, que pone en contexto el panorama de la danza contemporánea apoyada por presupuestos importantes y por una creatividad preocupada en llegar a públicos amplios. No sesuda, no académica, flexible, abierta.

TEXTO: Agustín Peña
FOTOS: Cortesía FIC / Christa Cowrie

O mio Babbino Caro by Agustín Peña from the album: Festival Internacional Cervantino

La soprano Wioletta Chodowicz en un concierto espontáneo en Casa Valadez interpretando a Lauretta, con O Mio Babbino Caro, de la ópera Gianni Schicchi, de Giacomo Puccini. Viernes 29 de octubre de 2010, 17:30 Hrs.

La Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, bajo la dirección de Enrique Bátiz y la participación de la pianista rusa Irina Chistiakova, las sopranos Wioletta Chodowicz y Alejandra Sandoval, la mezzosoprano Grace Echauri, los tenores Dante Alcalá y Eduardo Ortiz, el bajo Guillermo Ruiz, y el Coro de la Orquesta Sinfónica del Estado de México, se presentarían un día después, el 30 de octubre, en el Teatro Juárez. Con La Fantasía Coral para piano, orquesta y coro en do mayor, Op. 80, una de las obras más singulares de Beethoven. También la Sinfonía n.º 9, Op. 125 en re menor, que es la última sinfonía completa del compositor alemán, y es considerada una de las obras más trascendentales, importantes y también popular en toda la música clásica. Su último movimiento, final coral sorprendentemente inusual para su época, se ha convertido en símbolo de la alegría y la libertad.

@Ibero909FM #cervantino909 @cervantino

Esta es la fascinación por Philippe Jaroussky… 2 horas después de su concierto seguía firmando los programas de mano, portadas de discos, imágenes. Se dio tiempo de conversar entre 3 y 5 minutos con cada uno de los que quisieron conocerlo en persona. Sencillo y energético, enigmático también. Jamás imaginó que tantos jóvenes acudieran a su concierto.

Justo atrás del Teatro Juárez hay un acceso para subir a los pies de la escultura del Pípila en Guanajuato, tanto el viaje, el monumento, o el trayecto no son atractivos, pero nos interesó ver la ciudad desde las alturas.

A punto de ver a Philippe Jaroussky y L’Arpeggiata @cervantino @Ibero909

A punto de ver a Philippe Jaroussky y L’Arpeggiata @cervantino @Ibero909

En el espectáculo Venezuela Viva #cervantino909 @Ibero909FM

En el espectáculo Venezuela Viva #cervantino909 @Ibero909FM

TOTO LA MOMPOSINA

TOTO LA MOMPOSINA
Vivencias Ancestrales

Colombia
Alhóndiga de Granaditas

Identidad, “Música de Identidad”, así es como Totó la Momposina define su quehacer, una mujer que nació cantando y que habla de las tradiciones orales, religiosas, rituales y sociales de La Momposa, lugar que ya nos parece familiar tras escuchar la entonación de una mujer bullerenguera, merenguera, cumbiera… cuyas gaitas son para nosotros pedazos de bambú intervenidos de modo que expelen un sonido tan grave como el oboe o tan agudo como el clarinete, así de versátil; un bebió, o “baby” que no es más que un guitarrón pequeño, semejante al tricordio o la mandolina; vaya, instrumentos que son propios de Colombia y que difícilmente se ven en ejecución en un concierto evocativo, sí, pero didáctico y formativo. Aún lo expertos melómanos, conocedores de Totó, se llevaron una lección de las diferencias entre un género y otro, que cambian a veces sólo con diferencia en la cantidad de los instrumentos.

    La Alhóndiga de Granaditas tuvo una noche memorable con la presencia de Totó, cuyo ánimo contagió a todo el publico y los puso a bailar soncitos y merenguitos. Fue una presentación que fue in crescendo, con cada canción más y más gente se animaba a dejar su asiento e incorporarse al bailongo colectivo.

    ¡Viva Colombia y Viva México! Frase con la que Totó la Momposina cerró la noche.

TEXTO: Agustín Peña
FOTO: Cristina Reyes